Decisiones difíciles

Bueno la verdad me cuesta un poco hablar de mí, pero empezare en la infancia, donde empieza todo. Mis padres se divorciaron cuando yo era bien pequeña, siguieron viviendo juntos porque mi padre, la mayor parte del tiempo, estaba trabajando y nos quedábamos con mi madre. El conoció una chica y mi madre al tiempo, también conoció a un chico, aunque ese hombre era de Almería mi madre decidió irse a vivir allí y llevarnos a mi hermano mayor y a mí con ella, pero mi padre luchó por nosotros para que nos quedáramos con él y su pareja, tuvimos que decidir si irnos con mi madre o quedarnos con mi padre.

Yo en aquel entonces tendría unos siete u ocho años más o menos. La verdad no sabía qué hacer,  fue realmente mi hermano quien decidió por los dos, porque dijo que él quería quedarse, que tenia aquí todos los  amigos y familiares y yo simplemente hice caso a lo que me dijo mi padre: “Si tomáis una decisión que sea  para estar juntos y no tener que separaros”. Pues con mucha duda, también decidí que aquí, porque realmente ese cambio hubiera sido muy drástico para mí. Realmente no sé si me arrepentí o no, yo solo quería ser feliz con mis padres y mi hermano.

Después de eso, seguí con mi vida normal pero echando de menos una parte materna,  aunque mi padre conoció otra mujer, con la que está actualmente y hace la función de madre,  a la que quiero mucho, pero no es lo mismo,  ya que ella también tiene su hija y no es el mismo amor que siente por su hija que conmigo.

Pero bueno, después de todo,  continuamos viéndonos y llamándonos de vez en cuando pero no es lo mismo, ya que no hay la misma confianza que si estuviera aquí con nosotros. Pero a pesar de la distancia y de que nos veamos poco, seguirá siendo mi madre, aunque no esté aquí con nosotros, el amor que le tengo me basta.

Y tener que sacrificar tu propia felicidad por la de una madre para que sea feliz con su pareja es una cosa que entiendo y respeto. A veces se tiene que perder cosas para ganar otras, en esta vida todo no se puede tener.

Conclusión de esta larga historia, que a veces se toman decisiones difíciles pero por el bien y la felicidad de nuestros queridos padres,  ya que ahora, aunque estén separados y los hijos acabemos sufriendo, ellos son felices con sus actuales parejas.

Hay que tomarse las cosas con positividad y fuerza. Ver las cosas buenas antes que las malas. Y que vida solo hay una, y se tiene que disfrutar y ser feliz. Quedarse con los buenos recuerdos y de los malos aprender de ellos.

Lila

 

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